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Sobre los expellers, Cristian Cámara

Cristian Cámara (Madrid, 1978), es licenciado en Teoría de la Literatura por la UCM. Ha completado el Diploma de Estudios Avanzados por la misma universidad y la Maestría en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana de México. Ha publicado un libro de relatos con el título de “Servilletas” (2009), y ha colaborado con reseñas y artículos en revistas de España y México. Actualmente prepara su tesis doctoral sobre narrativa hispanoamericana de la vanguardia.
SOBRE LOS EXPELLERS

XXX
Una pequeña expeller enfermaba de los ganglios. Era el primer síntoma de una transformación de la pequeña expeller en otra cosa, de la cual ella sólo poseía nociones precarias.

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Un expeller que se encuentra de viaje en otra ciudad llama durante toda la noche a su casa vacía, a intervalos regulares. Imagina las fotos en el corcho, el despertador, el piano de cola. Está fascinado, absorbido, por la idea del timbrazo resonando en esa casa vacía.

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El expeller y yo subimos a un autobús, yo primero y él detrás. Llamamos la atención por nuestras pupilas dilatadas, por ciertas muecas que nos delatan. A pesar de todo, es una existencia poblada. No carece incluso de cierto ascetismo. Descendemos del autobús y somos plenamente conscientes de que existe un récord que podemos batir. No se sabe quién cederá.

XXX
Un grupo de expellers se había arrancado las orejas y las había enterrado en un territorio considerado propicio. Era difícil de saber si esta mutilación ritual respondía a la voluntad de alcanzar una nueva audición, o al intento desesperado por dejar de escuchar algo que los atormentaba.

XXX
Turbinas, hélices, pistones, vórtices, calderas al rojo vivo, trépanos y agujas, muñones, caídas, coágulos calcinados, detonaciones abstractas. He ahí un expeller contento.

XXX
El expeller gesticula, increpa a ciertas figuras suspendidas del sueño. Aquello lo está ganando, la vida anfibia.

XXX
Un expeller solo en la habitación. Observa una actitud de atención crispada. Se mueve rápidamente de una pared a otra, de ahí a la puerta, de ahí de vuelta a la pared primera. Parece intentar escuchar algo. Ha fabricado una espera perfecta.

XXX
Ahora nos hallábamos en una fase distinta del juego: aquella que se derivaba del cumplimiento, incluso excesivo, de todas las tensiones propuestas en la fase precedente. Ocupábamos el espacio de una disolución provisional.

XXX
Toda la noche los expellers trabajan en las cañerías sonámbulas, en los subsuelos, en los oráculos tísicos. Tienen que reemplazar constantemente las asfixias, los lados fríos y reventados.

XXX
Uno empieza a detenerse en ciertos vestigios, a olfatear los querosenos. Bien puede ser que entonces uno haya penetrado en la onda gravitacional de un expeller. Todas las urgencias de alfileres, todas las bolsas de plástico, todas las acogidas viscosas a las que cualquiera podría tener la tentación de abandonarse. Una suerte de falla general en nuestro sistema primitivo de filtros.

XXX
Un expeller camina por la calle hasta que cree reconocer un rostro. No está seguro, se detiene, duda, se retuerce las manos. Al fin y al cabo, podría no ser, esas cosas ocurren constantemente. Durante todo el día, acecha ese rostro sin ser advertido. Al volver a casa todavía no ha obtenido certeza suficiente. Antes de dormirse, sin embargo, se dice que necesita inventar otro juego, éste ya le ha aburrido.

XXX
Un expeller sentado en la taza del water. Boquea con dificultad, lentamente, los ojos inyectados fijos en un punto clave del infinito interior. Las manos se crispan aferrando las rodillas. Toda la figura contraída en un tenso arco de espasmo, debatiéndose en un tormento extático que parece a punto de romperla, desgarrarla finalmente, precipitarla en un marasmo de paz y serenidad.

XXX
Cada cierto tiempo, los expellers se reúnen en los muelles a representar extrañas comedias de carácter fanático. Una noche el tema de estas representaciones puede ser el juego del ajedrez; otra, las malformaciones congénitas; y otra, variaciones sobre el tema de las iguanas y el camuflaje.

Esta semana...

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